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Las técnicas de masturbación femenina y sus beneficios para la salud

Si todavía piensas que masturbarse está mal, este artículo no es para ti. Aquí dejamos de lado los tabúes culturales y religiosos para adentrarnos en la masturbación femenina, planteando de paso algunas cuestiones de interés. La primera pregunta es sencilla: ¿Cómo se masturba una mujer? Si quieres explorar nuevos y placenteros campos de conocimiento, continúa leyendo.

¿Qué es la masturbación femenina?

Parece mentira que tengamos que explicar algo tan básico a estas alturas del siglo XXI, pero todavía hay quien duda su existencia misma. Las mujeres se dan placer a sí mismas, al igual que hacen los hombres. Ellos empiezan de media a los 14 años. 

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Ellas lo hacen a los 16. Ellos reconocen sin apuro que se masturban en un 96% de los casos. Ellas lo hacen en un porcentaje menor, con una cifra cercana al 90% (y subiendo).

¿Cómo se masturba una mujer?

La búsqueda del goce es algo instintivo en el ser humano. La exploración de los genitales forma parte del aprendizaje natural, especialmente al llegar a la adolescencia. Lamentablemente, al tratarse casi siempre de una práctica solitaria, no hay mucho espacio para aprender de las experiencias ajenas. Aquí va un resumen de las técnicas de masturbación femenina, aunque seguro que hay más.

  • Preliminares. Las zonas erógenas necesitan de un calentamiento previo. Aquí, la imaginación viene en tu ayuda.
  • Movimiento vertical descendente. Mueve el dedo de arriba hacia abajo, siguiendo tu propio ritmo según el nivel de excitación.
  • Boca abajo. Túmbate en la cama, flexiona ligeramente las rodillas, y ponte cómoda. Busca la fricción directa del clítoris con las sábanas, o mejor, con la almohada. Puedes usar las manos también, y seguramente lo harás de forma instintiva para rematar la faena.
  • La técnica de los dos dedos. Es lo que se conoce como “sandwich”, y consiste en utilizar los dedos índice y corazón (el del medio)
  • Estimulando el punto G. Tumbada hacia arriba, con las piernas abiertas y flexionando las rodillas. Introduce tus dedos en la vagina para estimular el punto G, que está ubicado cerca de la entrada, a unos 5 centímetros. Lo reconocerás por su rugosidad. Y por el placer, claro.
  • Dildos y otros gadgets. Además de las manos, podemos usar juguetes como los consoladores, con o sin vibración, o incluso jugar con el chorro de la ducha.
  • Piernas cruzadas. El más difícil todavía: sin manos, tan solo ejerciendo presión sobre la vulva con las piernas y los músculos del glúteo.
  • Mirando al espejo o la pantalla. Mirarte a ti misma mientras lo haces es de lo más excitante.

Los efectos beneficiosos del autoerotismo

Una vez que te olvidas de los mitos sobre el placer solitario, todo son ventajas. Es una práctica muy rentable en términos de felicidad, ya que mejora nuestra salud y nuestro estado de ánimo. 

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Todo esto y algo más es lo que puede hacer la masturbación por ti:

  • Elimina el estrés. El orgasmo genera endorfinas. La sensación placentera conduce a un estado de relajación
  • Te ayuda a dormir. Un buen dedo te deja bien relajada y lista para reunirte con Morfeo.
  • Aprenderás trucos nuevos. Con la práctica, encontrarás el camino hacia el clímax cada vez más rápido.
  • Entrenamiento para el coito. Con las prácticas autoeróticas aprenderás a encontrar tu camino hacia el orgasmo. Algo muy útil cuando practicas el sexo en compañía.

Piel tersa y pelo brillante. Una sesión de autoerotismo pone a funcionar las funciones cardiovasculares, llevando los nutrientes sanguíneos a todo el cuerpo.



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